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Árticulos con la Palabra ‘Reflexiones Cristianas

“Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre; pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto.” Lucas 24:49 (Nueva Versión Internacional)

Bendito sea nuestro Señor Jesucristo, y alabado el Padre porque éste versículo ya no es una promesa, sino una realidad. El Espíritu Santo vino a habitar en los creyentes para revestirlos de Su poder. Él es la sal que da sabor a la tierra, la luz que alumbra al mundo, y sazona con gracia y poder la tarea que Jesús encomendó a Su pueblo.

La primera vez que vi la gracia y poder del Espíritu Santo actuando conjuntamente en unos creyentes fue en una de mis estancias en Guanajuato, México. Había ahí un grupo de misioneros norteamericanos en una plaza local. Ellos anunciaban las buenas nuevas de una manera que jamás había visto. Eran cómo un ejército adiestrado, cómo una engranaje en el cual cada pieza hacía su parte a la perfección, se podía palpar poder de lo alto saliendo de ellos. Sus palabras se clavaban en los oídos de los que escuchaban, y la gracia con la que hacían todo te cautivaba. Sus voces tenían autoridad, y cada uno de sus pasos eran atrevidos pero con elegancia. Ellos alababan a Dios y le mostraban la luz al mundo con una gracia y poder que no era de ellos. Fue una experiencia que marcó mi vida, pues después Dios me hizo saber que esa gracia y poder habitaban en Su pueblo.

Si tú has aceptado a Jesús como tu Señor, entonces hay un invaluable tesoro en ti: El Espíritu Santo. Y con Él Su gracia y poder para llevar el evangelio a toda criatura. Pídele a Dios que active en ti el poder y gracia de Su Espíritu para que todo lo que hagas para Él tenga trascendencia.

No dudes que el poder y la gracia del Espíritu Santo te acompañan para realizar todo lo que Dios te ha encomendado. Pues desde el momento que fuiste salvo Él mora en ti. No hagas cosas insípidas, mejor permítele que la gracia y poder del Espíritu Santo fluya en ti para llevar salvación.

Usa la gracia y poder que hay en ti.

Autor: Richy Esparza

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“— ¡Qué torpes son ustedes — les dijo —, y qué tardos de corazón para creer todo lo que han dicho los profetas!” Lucas 24:25 (Nueva Versión Internacional)

Dos de sus discípulos le vieron de camino a Emaús, Jesús se les apareció en medio de su incredulidad. Hablando pesimismo; no obstante Él les recordó que lo que padeció era parta del plan, y que tal como lo prometió, el Cristo había resucitado.

Los discípulos esperaban que Jesús les liberara del yugo de los romanos, pero Dios quiso liberar al mundo del yugo del pecado. Hablaron de como ellos fueron decepcionados por qué no ocurrió lo que ellos esperaban. Poniendo en duda todas las palabras que Jesús de antemano les había hablado. Estos dos discípulos después de haber visto las obras que Jesús realizó y de haber sido amados por el Mesías, permitieron que la duda entrara en sus corazones por el solo hecho de que Dios no actuó como ellos lo esperaban. Esa duda endureció sus corazones, al grado de no tomar como verdadero el testimonio de las mujeres que estuvieron en el sepulcro de Jesús. Fue cuando Jesús los confrontó y les dijo: qué tardos de corazón. Sin importarles que fuera el tercer después de la crucifixión de Jesús, ellos habían perdido la esperanza de que Jesús resucitara. Porque ellos escogieron poner su esperanza en la forma en qué ellos querían que Dios actuara, pero Él tenía un plan mayor.

¿Cómo está tu corazón estos días?, ¿Aún crees todas las palabras que ha hablado Jesús a tu vida, o porque Dios no ha actuado cómo lo esperas tu corazón se ha entorpecido? No obstante que aún no se cumplan algunas de las palabras que Dios te ha dado, no permitas que haya duda en ti. Porque la duda es lo contrario de la fe. Y sin fe es imposible agradar a Dios. Mantén tu corazón como el de un niño que cree toda palabra que le habla su Padre, y así no se entorpecerá.

Si te has encontrado como los dos discípulos en su camino a Emaús, es momento de recordar que Jesús jamás miente. Y que Él ya te ha dado todo por amor. No permitas que la duda entre en ti, porque Él siempre ha sido y será fiel contigo. Hónralo con tu fe. Mantén un corazón agradable a Dios.

Honra a Dios cuando todo indique lo contrario.

Autor: Richy Esparza

www.devocionalesderichy.com,  www.destellodesugloria.org

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