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Árticulos con la Palabra ‘Reflexiones Cristianas

 “Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.” Lucas 5:3 (R-V 1960).   

Pedro usaba su barca para pescar. La barca era su instrumento de trabajo, no obstante en ese momento no le estaba sirviendo pues no había pescado nada toda la noche. Pero Jesús le pidió prestada su barca para predicar. Aplicando esto a nuestra vida, llamaremos a la barca nuestro trabajo, o el lugar donde Jesús nos ha puesto para permitirle a Él predicar.

Había dos barcas en el mar de Galilea, pero Jesús escogió la barca de Pedro para predicar. ¿Cuántas personas hay en el mundo sin Dios? Y Jesús nos escogió a nosotros de entre tantos para predicar. Él acomodó nuestras barcas estratégicamente para llevar su mensaje de salvación. (Lucas 5:2).

Solo hasta que Jesús terminó de predicar fue cuando se encargó de lo que Pedro quería: su pesca (Lucas 5:4). Debemos permítele a Jesús tocar las almas que Él quiere por medio de nosotros en el lugar que nos tenga. Pues al prestarle nuestra barca libremente y sin preocuparnos de lo nuestro, Jesús se ocupa de lo nuestro.

“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.” (Lucas 5:4-6 Reina – Valera)

Escucha a Jesús cuando quiera que actives tu fe, si quieres tener pescas sobrenaturales debes de rendirte a Dios. Sal de tu zona de confort y ve mar adentro a donde Jesús te indica. Si tú das ese paso de fe Él se encargará de llenar tus redes con una pesca milagrosa. Sin importar que ya lo hayas intentado antes cree a Jesús lo que Él te está diciendo, y vuelve a intentar lo que te ha salido mal. Volver a intentar lo que te ha salido mal es “ir mar adentro”. Ir mar adentro es entregar en sacrificio la vergüenza o el qué dirán con tal de prestarle tu barca a Jesús.

Simón (el que luego sería Pedro) y sus compañeros llevaban toda la noche trabajando y no habían podido pescar. Ellos habían sido diligentes en su trabajo, incluso usando la técnica adecuada de la época que era pescar de noche para evitar el ruido. No obstante no consiguieron nada en sus fuerzas.

Después de que Simón prestó su barca a Jesús su vida cambió para convertirse en Pedro a quien Jesús le encargó que apacentara a Sus ovejas (Juan 21:17).

Pedro era pescador, pero Él no sabía que había sido hecho para ser pescador de hombres y no de peces. No obstante lo descubrió hasta después de prestarle su barca a Jesús.

¿Ahora dime, estás dispuesto a prestarle tu barca a Jesús?

 

Richy Esparza www.devocionalesderichy.com, www.cristodavida.com, www.juventudencristo.com

 

 

 

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“Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones.” Jeremías 1:5 (Nueva Versión Internacional)

Jeremías descubrió su propósito después que dejó a un lado su temprana edad. Cuando él creyó la palabra que Dios habló a su vida se encendió su llamado de ser profeta del Señor. Jeremías entendió que antes de nacer él ya tenía un propósito en la tierra, no obstante lo que pensara de sí mismo. Muchos otros hombres de Dios entendieron que habían sido elegidos por el Todopoderoso antes de nacer para un propósito en específico. Noé entendió que solo construyendo el arca y convencer a su familia que lo siguiera cumpliría su propósito, y así lo hizo. David supo que desde el momento que fue ungido su vida como la conocía sería transformada para vivir el propósito de Dios. Después de haber sido salvo Saulo de Tarso (el que sería Pablo) descubrió su propósito, convertirse en apóstol de Jesucristo. Momentos después que Simón (el que sería Pedro) dejó las redes como una profesión, descubrió que había sido llamado a ser pescador de hombres.

Igualmente nuestro Señor Jesús. Dejando la carpintería para ser el que salvaría a la humanidad. Tú que has sido lavado por la sangre de Cristo, tienes un propósito. Mismo que Dios te asignó antes que nacieras. Pues Él supo antes de los tiempos que aceptarías a Jesús como tu Salvador. Dentro de ti existe un propósito que no se apagará. Y sin importar cuántas obras buenas realices si no cumples tu propósito en la tierra, habrás fracasado. Tu propósito está tatuado en ti, y fue depositado para glorificar a Jesús y para bendecir al mundo.

Pídele a tu Padre Dios que te muestre tu propósito, y que te permita creerle de todo corazón para realizarlo. Sin importar qué tan joven o anciano seas, no obstante tu pasado, a pesar de que tengas que desprenderte de tu oficio, sin importar que tengas que abandonar tu comodidad, o que en apariencia carezcas de las características para realizarle, créele a Dios tu propósito y dale vida.

Desde antes que nacieras Dios te dio un solo propósito.

Autor: Richy Esparza

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